Sigue las Flechas Amarillas

Flechas Amarillas

Llevo varios años recorriendo distintos tramos del camino de Santiago y siempre es un nuevo comienzo, un nuevo camino, unas nuevas historias, unas nuevas vivencias y experiencias.

Tras el año 2020 donde parece que todo se paró, donde creo que todos hemos tenido sensaciones y emociones encontradas, y donde todos esos viajes o experiencias planificadas no llegaron a ser, comenzó para mí un 2021 muy lleno de agradecimiento. Por todo eso que todos hemos pasado y que muchos de nosotros hemos podido vivir desde una posición privilegiada de no haber perdido a nadie de los nuestros, otros amigos por desgracias sé que no.

En ese agradecer, me dije a mi misma que si 2021 me lo permitía y era posible, volvería a Santiago, y que volvería para seguir agradeciendo una y mil veces lo afortunada que soy y que además lo haría al lado de mi incondicional en todos los caminos hechos hasta hoy, que es mi madre.

Y la vida me concedió un regalo, y me lo concedió por triple, porque este camino ha sido un camino donde hemos coincido tres generaciones: madre, hermana y sobrina. Y esto es un regalo ya para toda la vida. Sólo me falto mi amiga del alma, que es para mí otra hermana, pero desde luego que estuvo presente en todas la etapas, vinos y risas.

Solo cuando haces el camino entiendes la magia que allí se vive, algunos podéis pensar que soy una loca, os aseguro que un poco si, jajajajaja, pero lo que os cuento es cierto. Los días son más largos, las conversaciones son geniales, los paisajes maravillosos, los momentos de pausa que tan necesarios son y que sólo allí te das cuenta de ello y por supuesto las risas. Las risas son lo mejor de lo mejor, son momentos de compartir, de dar, de escuchar, de cantar e incluso hasta de bailar, la verdad es que este año tuvimos de todo.

Por supuesto y como no puede ser de otra forma, también sobrecarga en las piernas, dolor de pies, agujetas… nada que no pudiera solucionar el descanso y esas cenas a la llegada de las etapas llenas de buen humor.

Reflexiones importantes que haces en todos esos kilómetros que vas recorriendo, conversaciones contigo misma, planteamientos, diálogos internos…

Etapas increíbles este año, lugares estupendos, gentes muy amables, donde tratan especialmente bien a todos los peregrinos que vamos pasando por sus pueblos, y llegada de nuevo a Santiago, AÑO XACOBEO este 2021 y donde por fin vimos la fachada principal de la catedral sin andamios.

La plaza de Obradoiro, que es espectacular y además de ello emocionante. Allí llegamos todos, es lugar de encuentro, punto de partida y de llegada. Este año, a diferencia de otros, asistí a la misa del Peregrino en la catedral, y ¿sabéis de que se habló? De valores.

Quien me conoce sabe lo que ello significa para mí, tanto personal como profesionalmente, la pregunta que se lanzo fue ¿Qué valores guían y orientan tu vida? La respuesta es clara mirarse cada uno dentro de si mismo es la clave.

¿Qué valores llevas dentro de ti? Perdón, solidaridad, amor, respecto, justicia… etc. Lo que llevas en el corazón da valor a tu vida. 

Dime lo que llevas en el corazón y te diré cuánto vales.

Los valores son esas flechas amarillas que todos los peregrinos seguimos, son los que nos guían en el camino y nos ayudan a ser nosotros mismos y no perdernos.

He de deciros que me impacto ver a tanta gente reunida en ese acto hablando de valores.

Lo he sabido siempre, los valores son brújula interna de cada uno de nosotros, hoy los míos los tengo plenamente identificados y vivo e intento honrarlos en aquello que hago. Mi propósito es ayudar y facilitar a otros a que lo averigüen y ello me hace entender que el camino emprendido por mi parte este año pasado 2020, mi proyecto personal, tiene hoy más sentido que nunca; atraer talento, realizar proyectos de consultoría  y empleabilidad, donde el foco son las personas y los valores; todo ello no es una utopía sino una realidad donde quiero estar, sumar y contagiar.

Esta reflexión, mitad personal mitad profesional, me hace ver que no soy una sin la otra y quería compartirla con todos vosotros.

Aprendizaje continuo…

Gratitud eterna…

Regalos que dan vida…

Momentos increíbles…

Valores como flechas amarillas…

Sin más ¡Gracias por estar ahí!

Yolanda Muñoz

 

 

 

 

 

 

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